Luna y Tomás ayudaban a sus familias a preparar la plaza del pueblo. Las calles estaban decoradas con luces brillantes y linternas de papel. Los vecinos colgaban guirnaldas de flores y estrellas doradas que brillaban con el sol de la tarde. Los puestos de comida estaban llenos de delicias y había una atmósfera de alegría y expectación.

Mientras colocaban las últimas decoraciones, Luna miró al cielo y vio una estrella que parecía parpadear más que las demás. "Mira, Tomás, esa estrella parece estar bailando," dijo Luna emocionada, señalando hacia el cielo.

Tomás sonrió y respondió: "Tal vez es una de las estrellas que bajará esta noche. ¿Te imaginas cómo sería conocer una estrella de cerca?" Sus ojos brillaban con la idea. Los dos amigos rieron y continuaron con los preparativos, sus corazones llenos de emoción por la noche que se avecinaba.