Luna y Tomás decidieron llevar a la estrella a ver a la Anciana Sabia del pueblo. Ella siempre tenía respuestas para todo. Con la estrella en sus manos, caminaron rápidamente hacia la casa de la anciana, que estaba adornada con flores y campanillas.
La Anciana Sabia, con su cabello plateado y ojos llenos de sabiduría, les dijo: "Para que la estrella regrese al cielo, deben encontrar la Piedra de Luz en el Bosque Brillante. Esa piedra tiene el poder de guiar a las estrellas perdidas." La anciana les entregó un mapa antiguo y una linterna mágica.
Los tres amigos se adentraron en el bosque, iluminados por el resplandor de la estrella. El bosque estaba lleno de criaturas mágicas que les mostraban el camino. Había luciérnagas danzantes, mariposas brillantes y conejos que saltaron a su paso.
Finalmente, llegaron a un claro donde la Piedra de Luz brillaba intensamente. El claro estaba lleno de flores resplandecientes y una suave música parecía flotar en el aire. Luna tomó la estrella y la acercó a la piedra, que comenzó a vibrar con una luz cálida.
La estrella comenzó a brillar más y más hasta que una ráfaga de luz la envolvió, elevándola lentamente hacia el cielo. "¡Gracias, amigos!" dijo la estrella mientras ascendía, dejando una estela de luz detrás de ella.